Vá cayendo la noche en los trigales
mis besos van cayendo en tus racimos
y nos vamos los dos como vinimos
por laberintos ,fechas y hospitales.
Cuando el mar nos separa con sus sales
por encima del mar nos escribimos,
pero de todos modos nos sentimos
sepultados por olas torrenciales.
Nada podrá salvarnos compañera,
de la separación, de la madera,
del ataud y su corteza oscura.
Trina el amor pero la muerte llora
y nos arroja sombra destructora
sombra de pino y sed de sepultura.--
Autor: Carlos Castro Saavedra